El hombre que se sintió atraído por una drag

El hombre que se sintió atraído por una drag

El hombre que se sintió atraído por una drag

El hombre que se sintió atraído por una drag

Hace tiempo conocí a un chico en una discoteca, pero nunca habíamos hablado, ni nada, solamente lo miraba, él me miraba, pero no nos dirigíamos la palabra, yo por pena tal vez, su motivo lo conocí después.

Es un hombre muy atractivo, que se mira disfrutar mucho de la fiesta en los antros gay o incluyentes, baila mucho, sonríe, se divierte, de hecho, sus amigos tienen una apariencia muy masculina.

Yo me dedicaba a estar con mis amigos, bailar, e igual disfrutar la noche prestando mucha atención a lo que pasaba a mi alrededor, no estaba preocupada por ver quién me estaba mirando o no.

Después de un mes asistiendo a este bar, una noche se me acercó ese chavo, me saludó muy amigable, se me hizo algo extraño, pues a pesar de haberme mirado otras veces jamás me había dirigido la palabra.

Supuse era el alcohol, solamente le sonreí y saludé de igual manera, yo me sentía muy bien, así que después llegué con mis amigos que me esperaban, era una noche para disfrutar y pasarla increíble.

De pronto miré que venía hacia mí el chico, se me acercó y me invitó a bailar con él, yo acepté, pues me gusta convivir con todas las personas posibles y pasarla bien, estuvimos bailando unos momentos, pero le pedí descansar, por los tacones.

Así que nos fuimos a sentar a la mesa, él estaba muy atento, eso me hizo sentir muy bien, digo, a quién no le gusta que la traten como una reina, por la música no teníamos mucha oportunidad de platicar.

Le pedí salir un momento a tomar aíre afuera del antro, sentía calor, necesitaba un respiro, este sería un momento ideal para charlar, ver en que estaba interesado, así que salimos.

Estando ahí creo las cosas no comenzaron bien, pues lo primero que me dijo fue: “yo nunca había hablado, saludado y menos bailado con una vestida”, en ese momento supe algo no estaba bien.

Yo no quise hacer ningún tipo de comentario, pues no quería tener ningún tipo de conflicto, además respetaba mucho su pensar y sentir, aunque en el interior estaba la duda del porque había estado tan atento conmigo. Después me dijo:

“Tienes algo muy especial, siento que eres diferente a todas, pero mis amigos y yo no estamos muy de acuerdo con las vestidas, se nos hacen ridículas, creo nos dan una mala imagen a todos nosotros”.

“A mí me gustan los hombres, no te puedo hablar de ella, porque eres un hombre, todas mis parejas han sido muy masculinos, pero tienes algo muy lindo, no sabía cómo explicarlo, como decirte lo que siento”.

Yo solamente estaba escuchando, tratando de comprender lo que estaba pasando, pero no existía algo que me diera una respuesta, así que me dispuse a escucharlo, realmente quería saber su sentir.

“No sé las vestidas no me prenden, no me hacen sentir nada, debes saber que me gustas mucho, desde hace tiempo quería hablar contigo, pero no lo había hecho, he aprendido a quererte, te quiero mucho, pero no creo poder estar con una vestida”.

Yo no podía cambiar nada al respecto, simplemente comprendía lo que estaba pasando, el machismo mismo que se viven no le permitía sentir, no podía cambiar eso, pues es algo muy personal.

Regresamos al antro, seguimos bailando el resto de la noche, pero yo era muy consciente que no me debía hacer ningún tipo de ilusión, solamente era disfrutar y listo, tal vez eso no pasaría de bailar una noche y estaba bien.

Al momento de irme, me despedí de él, han pasado ya varios meses de eso, creo ahora tiene una pareja como la que buscaba, una que encajara en el molde heterosexual, estoy feliz por él, espero también lo sea.

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