Problemas que solo entiende un hombre que le gusta la “berenjena”

Problemas que solo entiende un hombre que le gusta la berenjena

Problemas que solo entiende un hombre que le gusta la berenjena

Problemas que solo entiende un hombre que le gusta la “berenjena”

Hoy hablemos de seis puntos específicos que solo un hombre enamorado de la “herramienta” de otro hombre entiende, son cosas que se suelen tener tanto en su día a día, con su novio, en momentos de limpieza personal o a la hora de la intimidad.

Son cosas manejadas con mucho tacto y prudencia, porque para muchos estos temas tienen un gran valor al ser en gran medida parte muy significativa para el desarrollo personal.

A continuación, describiremos problemas como el estigma generado dentro de la propia comunidad por asumir el rol del cual muchos se apenan, creyendo que son menos hombres por recibir, también sobre esa sensación indescriptible de placer y dolor, tocaremos el tema de cambio de rol y otros tres más los cuales tendrás que leer completamente para que nos des tu opinión. Empecemos.

Sensación de placer y dolor

Solo un chico que le gusta las berenjenas puede describir la combinación entre placer y dolor generado al momento del acto. El balance que puede existir entre estas dos sensaciones solo se puede establecer al inicio con el bien llamado: juego previo. De éste dependerá el nivel de excitación que se logre haciendo que se disminuya un poco el dolor mientras empiezan y se ejecutan las embestidas.

Solo él sabe que, pasada la tormenta de amor viene la calma y la satisfacción. Por eso si todavía no has experimentado el “acto”, el mejor consejo que te podemos dar es: relájate y disfruta.

No poder caminar de forma normal

Solo él sabe lo que se siente caminar como “pingüino”. La sensación de debilidad en la cadera, ponerte de pie y que tus piernas empiecen a falsear, y la sensación de molestia generada por el roce entre cada tapa de su melocotón, tiende a ser molesto generando que el hombre cambie su forma de caminar, abriendo un poco las piernas con cada paso tratando que las partes afectadas de forma directa tengan poco contacto alguno. Aun así, por allí dicen que nadie le quita a uno lo ganado, y menos la dicha que se siente de haber “cabalgado como buen jinete”.

Solo un chico enamorado de la herramienta de otro hombre sabe que sentarse en ese estado es una complicación, pero que dos días después todo vuelve a la normalidad y a su estado original.

Proponer cambiar de rol

Solo un chico 100% amante de las berenjenas sabe que de vez en cuando entra el interés por experimentar la sensación de estar al otro lado del acto sexual. Existe cierta duda y curiosidad por descubrir cómo se sentirá ser activo. Aunque esto no sea de manera frecuente o un impulso fuerte, hay que ser sincero diciendo que es real.

Depilación

Solo él sabe que se debe ser un contorsionista para poder lograr una depilación completa. La depilación, ¡es muy difícil! Entre encontrar una posición perfecta para poder eliminar todo el vello de tu trasero y parte de las piernas, cuidar no cortarse o pensar con que elementos exactos hacer la depilación para no llegar a quemarse, es algo tedioso.

Por el lado de la depilación genital todo es más sencillo y toma menos tiempo, sin embargo, esto depende de los gustos de cada persona.

Enemas

Solo él entiende el agobio por saber si saldrá limpio el miembro de su amante o con alguna sorpresa. “¿Qué comí anoche? ¿Tengo el estómago suelto? ¿Estoy estreñido?”: son preguntas que rondan en la mente antes del acto sexual.

Para eso existen los enemas, método de limpieza que logra que se sienta totalmente a gusto con el momento de la acción sexual, aun así, el enema es un proceso largo, complicado y a veces hasta asqueroso, algo que solo nosotros conocemos. No sobra decir el dolor de cabeza que genera cuando no se tiene a la mano, porque no siempre el acto se tiene programado.

Estigma

Solo él sabe la incomodidad que se siente cuando otra persona dice: “Mira esa pasiv*”. Hemos oído o incluso lo hemos dicho y es complicado luchar contra ese estigma generado a lo largo del tiempo el cual está muy arraigado al pensamiento de creer que el chico pasiv* hace el papel de mujer en la relación. Un estigma que puede generar dolor, homofobia interna, desesperación, incluso pensamientos oscuros en la misma persona o en su contorno familiar.

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