El miedo que tienen los LGBT+ mexicanos de salir a la calle y no regresar a casa

El miedo que tienen los LGBT+ mexicanos de salir a la calle y no regresar a casa

El miedo que tienen los LGBT+ mexicanos de salir a la calle y no regresar a casa

El miedo que tienen los LGBT+ mexicanos de salir a la calle y no regresar a casa

En CDMX estos últimos días se ha mirado en las noticias la falta de seguridad que se viven en algunos lugares de esparcimiento para la comunidad LGBT+, siendo estos los lugares donde se deberían sentir seguros.

En redes sociales algunos miembros de esta comunidad han compartido sus experiencias negativas en algunos antros que dicen ser incluyentes, la mayoría de las agresiones señalan son por parte del personal que labora ahí.

Hablaré de mi propia experiencia y lo que siento cada vez que salgo a la calle en drag, debo aclarar que será mi punto de vista y cómo lo he vivido, no por eso todos sienten lo mismo que yo, cada uno tiene su propia historia.

Debo confesar que cuando decidí crear a Luci no sabía todo lo que me llevaría a vivir, sentir y experimentar, como una persona no binaria, siempre fui objeto de burlas por mi femineidad, pero todavía podía serlo más.

Se supone que existen lugares en los cuales yo me debería sentir tranquila, sin miradas que me juzguen por sentirme libre, por ser feliz a mi manera, al final todos estamos en la misma lucha y comunidad.

Pero no es así, yo podría esperar insultos, miradas, agresiones incluso por parte de personas heterosexuales, pero creo que de dónde he recibido más odio ha sido de la misma comunidad gay.

Viviendo en un país tan machista como México, las ideas de la heteronorma están muy presentes, entre menos se note que eres gay, mejor, pues no te debes olvidar que eres un hombre y te debes comportar como tal.

“Tú no me representas, eres una ridícula, por culpa de ustedes nos ven a todos como vestidas, me das asco, acepta que eres un hombre y compórtate como lo que eres, no sé cómo se te ocurre salir así vestido”, son algunas de las palabras que me han dedicado.

Trato solamente de ignorar eso, seguir al lado de aquellas personas que me apoyan y se están convirtiendo en mi familia elegida, pero es inevitable no pensar que corro ciertos riesgos en los lugares donde debería estar segura.

Trato solamente de ignorar eso, seguir al lado de aquellas personas que me apoyan y se están convirtiendo en mi familia elegida, pero es inevitable no pensar que corro ciertos riesgos en los lugares donde debería estar segura.

Cada vez que salgo de mi casa, llegan a mi cabeza muchas situaciones, me entra un terror de no regresar, de pensar que por ser feliz podría estar poniendo en riesgo mi propia vida.

Me han jalado el cabello, casi me han hecho caer el suelo cuando me empujan, me han tocado partes de mi cuerpo que son íntimas, personas ebrias quieren que los bese a la fuerza, se han reído en mi cara.

Ser drag no ha sido sencillo, pero lo seguiré haciendo porque es algo en lo que encontré la pasión que había perdido, me permite expresarme como siempre quise, además he encontrado una fortaleza que no sabía tenía.

Me gustaría decirles primero a mis hermanas dragas que dejen la toxicidad de querer ser la más perra a un lado, cada una es hermosa y diferente, no debería verse como una competencia, porque al final ya todas somos ganadoras.

A los gays, pero “machitos” que en la actualidad gracias a unas vestidas, inventadas cómo nos llaman, pueden gozar de más libertades, derechos, fueron ellas quienes iniciaron los movimientos y alzaron la voz por la comunidad LGBT+.

A las autoridades que les corresponde regularizar los centros de diversión, que pongan atención a los protocolos de seguridad que siguen, si realmente se están respetando o no, hacer revisiones de los mismos.

A los lugares que se venden como incluyentes o para la comunidad, no permitan que más agresiones sucedan, no contraten personas homofóbicas, nos queremos sentir seguros cuando estemos ahí, basta de muertes.

A ti querido lector, si necesitas ser escuchado, si necesitas en algún momento platicar con alguien, recuerda que me tienes a mí, formemos una familia donde encuentres el apoyo que muchas veces necesitamos.

En un mundo con tanto odio, lo que menos necesitamos es fomentarlo más, mejor brindemos amor, es hora de cambiar, es un proceso, pero se empieza con uno mismo, si el mundo nota el cambio, irá cambiando con nosotros.

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