Ser un hombre femenino en un mundo de machitos no es fácil

Ser un hombre femenino en un mundo de machitos no es fácil

Ser un hombre femenino en un mundo de machitos no es fácil

Ser un hombre femenino en un mundo de machitos no es fácil

Ser masculino es el ideal de la mayoría de hombres, aunque te definas como homosexual el hecho de no parecerlo es un plus en esta comunidad, pues así es como muchos han definido a los gays aceptados por la sociedad.

Sin embargo, la diversidad es muy amplia, no todos desean encajar en lo que se supone debes ser y van busca de un camino propio, saliendo así de los moldes heterosexuales que desde niña han tratado de imponerle.

El ser masculino está cayendo en una toxicidad, no es malo que quieras ser y parecer un hombre, pues al final así es como te defines, eso se aplaude, que defiendas lo que tú eres y sientes.

El problema comienza a radicar cuando esto se vuelve tóxico, en el momento donde comienzas a fomentar actitudes de odio, rechazo, discriminación, ver como inferior a lo femenino, porque el hombre es el fuerte.

Sabes, cuando eres un hombre femenino no es tan fácil como muchos creen, la mayoría de ellos se presentan a la sociedad como personas muy seguras, felices, que tienen todo bajo control, pero lo que pasa adentro es muy diferente.

Te haré dos simples preguntas ¿Ser femenino, es algo malo?, ¿Quién dice que todo debe encajar sólo en lo masculino y femenino?, esto son muchas imposiciones, incluso son ideas que no son nuestras.

Platicando algunas personas que se definen como queer, no binarios y trans, descubrí la verdadera fortaleza de estos hombres que van en contra de lo que todo mundo espera de ellos, simplemente para buscar su felicidad.

Conocí historias que puedes desgarrar el corazón de cualquier persona, una de ellas es de un chavo de 24 años, quien sufrió acoso toda su vida en la escuela, el motivo, ser muy amanerado para sus compañeros, cosa que él nunca miró mal.

Pero escuchó tantos insultos, desde jot* hasta mujercita, que llegó un punto en su vida donde intentó cambiar, pero al ver que no podía, pues eso no lo hacía feliz, intentó terminar con su vida, por fortuna un amigo lo encontró a tiempo, estuvo hospitalizado, sin embargo, no quedaron secuelas.

Es muy triste encontrarse con este tipo de historias, en este caso fue un rechazo por parte de personas que se definen como heterosexuales, podemos creer que ahí es donde está el machismo, pero no siempre es así.

Esteban, me platicó que el mayor rechazo y dolor, se lo han ocasionado personas de la comunidad LGBT+, pues cuando comenzó a maquillarse y tener actitudes más femeninas, su círculo de amigos se alejó, la mayoría de ellos eran gay.

Ahora lucha por defender su expresión e identidad de género, sabe que no es ni será sencillo, pero no piensa ocultar lo que es, se siente muy feliz cada vez que está frente a un espejo maquillándose, cuando se convierte en lo que le gusta.

Liz, es una chica trans, desde niña se sentía en un cuerpo equivocado, aunque en el espejo miraba un hombre, nunca se identificó con esto, fue un proceso largo el que tuvo que vivir para convertirse de Jorge a Liz.

Sus padres la corrieron de su casa al enterarse que se sentía como una mujer, durmió muchos días en la calle, no tenía comida, buscaba en los botes de basura, comenta que sus amigos no sabían cómo ayudarla, pues eran jóvenes aún, tenía 17 años.

Ella luchó, hasta que comenzó a trabajar, consiguió refugio en una fundación, donde le ayudaron con su tratamiento, pero como si ya no hubiera tenido suficiente, una vez comenzada su transición, se tuvo que enfrentar a más conflictos.

El más doloroso para ella, fue el abuso sexual, pues dice que tres chicos la llevaron a un callejón de la ciudad y bajaron su ropa, comenzó el abuso mientras le gritaban cosas horribles, incluso la hicieron sentir que merecía eso, señaló que dos de eso chicos eran homosexuales, pero se enteró hasta después por algunos amigos en común, la demanda nunca procedió.

Enfrentar cada día el miedo a salir a la calle, sabiendo que se pueden enfrentar a situaciones como estas, incluso pensar que puede ser su último día con vida, es algo que pasa por la cabeza de muchas de estas personas.

La homofobia, la plumofobia son dos cosas que provocan mucho odio, el cual puede desencadenar en muerte, nadie te dice que por ser gay debes ser femenino, claro que no, tú decides como ser, pero sí respetar y no hacer sentir mal.

Por eso aplaudo a los hombres heterosexuales y homosexuales que no tienen problemas con tener amigos femeninos, que los tratan como a cualquier ser humano, porque eso fomenta la unión y el apoyo como comunidad.

Hay que dejar ideas obsoletas en el pasado, la ropa no te define como personas, todos valemos por lo que tenemos en nuestro interior, por cada lucha ganada y por las batallas perdidas, todos podemos aprender de todos.

¿Qué piensas?

Déjanos tu comentario sobre el artículo en la parte de abajo y escríbenos a hola@plazadiversa.com si tienes alguna duda o sugerencia.

Te invitamos a seguirnos en nuestras redes sociales y a visitar nuestra página principal para ver más contenido.